“Estudié medicina, porque quería curar a mi madre”

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Ocupó por más de cinco décadas diferentes puestos en el comité ejecutivo de la Federación Dominicana de Levantamiento de Pesas

A sus 83 años, Bolívar Vargas Candelario mantiene su entusiasmo por la medicina, el deporte, y por los ideales que lo impulsaron a luchar contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo cuando formaba parte del Movimiento Revolucionario 14 de Junio.
Cuando era pequeño, mostró su dedicación y voluntad de cuidar de los demás, pues recuerda que con tan solo siete años, tenía que acompañar a su madre al médico o recorrer varios kilómetros para comprarle medicamentos para mitigar el asma que ella arrastraba desde su nacimiento.

Nos cuenta, además, sobre su interés por el deporte a muy temprana edad. Practicó varias disciplinas, pero en las que más se destacó fue en el béisbol y en el levantamiento de pesas, llegando incluso a presidir por más de dos décadas la federación dominicana de esta última disciplina.

1. Una infancia apegado a su madre
Nací el 5 de noviembre de 1935 en Montellano, Puerto Plata. Mi vida fue muy campesina. Mi madre, Rosa Candelario García, era asmática. Yo tenía que estar con ella todo el tiempo. Recuerdo cuando teníamos que trasladarnos a otras comunidades y como no había vehículos nos íbamos en caballos; mi madre siempre me ponía en las ancas. Éramos ocho hermanos, pero era yo quien más afinidad tenía con mi madre, y el que, de algún modo, vivió más con ella su enfermedad. En muchas ocasiones, por no tener abanicos, tuve que tomar un pedazo de cartón para echarle fresco en las noches de calor, para que no comenzara a toser y se le empeorara el asma. Le prometí que iba a ser médico para curar a todos los niños que sufrieran como ella, porque verla y acompañarla al médico me entristecía. Yo le compraba hasta los medicamentos del asma a mi madre. Cuando tenía 7 años iba a la farmacia popular que quedaba en la avenida 16 de Mayo, en El Arenazo, cerca del Parque Trujillo. Iba corriendo y me despachaban rápido, me decían que parecía un avión, pero es que nunca me cansé. Todo lo que era para mi madre lo hacía con el grado de emergencia que ameritaba. Se trataba de su vida y bienestar”.

2. Incursiona en el béisbol
Correr tanto me ayudó después de todo, porque luego comencé a los doce años a practicar béisbol. Al principio se impresionaban porque corría mucho y era muy pequeño. Me destaqué en esa área. Incluso me observó el escucha estadounidense Howie Hack, que para la época era la mayor incidencia en el país y en el resto del Caribe. Me aseguraron que tenía las condiciones, pero les dije que solo podía firmar si me dejaban seguir estudiando, pero me comentaron sobre lo incompatible que era mi propuesta, así que fui rechazado por Hack”.

3. Jugó otros deportes
Además del béisbol, me encaminé por otros deportes, en los cuales también fui bueno. Practiqué baloncesto, gimnasia, las carreras de 400 y 800 metros, así como lanzamientos de martillo, jabalina, y de disco. En cada deporte encontré la oportunidad de destacarme. Pude medir mi determinación y ganas de salir adelante. Participé en varias competencias en diferentes categorías, en las que obtenía algún lugar importante. Gracias al deporte pude ser mejor ser humano, entender que el sacrificio tiene resultados provechosos, me di cuenta que la voluntad puede transformar nuestra vida si uno se enfoca en lo que realmente quiere”.

4. Estudios en la UASD
Me enfoqué en terminar mis estudios de Medicina en la Universidad de Santo Domingo, a la que entré en el 1956. Lo hacía con mucho entusiasmo, porque no había olvidado la promesa que le había hecho a mi mamá mientras la cuidaba; ese era mi motor para seguir en camino: verla bien. Tiempo después de haber entrado a la universidad y hacer mis investigaciones sobre el asma y otras dolencias similares, me di cuenta que las plantas que ella utilizaba para medicarse, que era la única posibilidad que tenía hasta que se veía obligada a comprar medicamentos, no le funcionaban, más bien la empeoraban. Incluso habían algunos que atentaban contra su corazón o le provocaba enfisemas”.

5. Comienzos en las pesas
En los años 50, inspirado por el levantador de pesas José Márquez, me motivé a practicar halterofilia. En el sótano de la facultad de Medicina -carrera de la que me gradué en el 1962- donde los estudiantes y docentes analizaban los cadáveres aprovechaba que había un gimnasio de levantamiento de pesas para practicar. Al principio buscaba mejorar mi condición física para el béisbol, pero luego me fui enamorando poco a poco del levantamiento de pesas. Era muy delgado, mis compañeros pensaban que eso iba a ser un obstáculo, pero tras entender que la halterofilia se trata más de técnica y resistencia, y no de fuerza o volumen de músculos, demostré que era posible. Fui tan bueno que durante varias décadas fungí como atleta, entrenador, médico de delegaciones dominicanas, dirigente y árbitro internacional. Lo que es más, por 26 años fui presidente de la Federación Dominicana de Levantamiento de Pesas y 57 como miembro del comité ejecutivo de esta misma entidad deportiva. Tras mi paso por la Federación, donde puse todo mi empeño y entrega, en 2011 la comenzó a presidir William Ozuna, un joven de mucho talento y enfocado en lo que nuestros deportistas necesitan”.

6. Sucesos como practicante
Una etapa que me permitió aprender mucho, en especial de mí mismo, fue cuando era practicante de medicina. En ese entonces, atendíamos más de 300 emergencias en un turno de 24 horas, esto era porque en aquella época existían los ingenios. Pienso que fue uno de los episodios más difíciles para algunos médicos, porque tener que atender tantas personas con brazos, piernas y otros miembros cercenados continuamente no era tarea fácil, pero salimos adelante, porque fue lo que nos tocó. También en esa época se intensificaron los problemas con los haitianos y había casos de conflictos de dominicanos y haitianos. A pesar de eso, me siento muy agradecido de Dios por permitirme ofrecer mis conocimientos para el bienestar de los demás, es un privilegio. Aunque estudié Medicina para curar a mi madre, también lo hice porque es una de las profesiones de servicios más noble”.

7. Fallece su madre
A los 69 años murió mi madre. Fue un momento devastador. Tenía un enfisema, por lo que su cuadro clínico fue empeorando poco a poco, lo atestiguó el doctor Juan Oviedo Coronado, una lumbrera en la medicina dominicana y quien creó el pensum de Anestesiología de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM). A pesar de ser una persona dotada de una sencillez inigualable, Coronado es un científico, por eso confié plenamente en sus palabras mientras la trataba”.

8. El cariño de sus hijos
He sido bendecido por Dios en todo momento. Además de mi madre, y de la fuerza que tuve para poder ayudarla cuando necesitaba de mí, mis hijos; Bolívar Santiago, Rosanna y la más pequeña, Paola Michel, que siguieron el camino de la medicina, son todo en mi vida. Cada vez que los escucho hablar sobre la pasión que igualmente sienten por servir a los demás a través de esta profesión, es como si estuviera escuchando mis pensamientos hace algunos años. Ellos tienen el conocimiento necesario para ejercer un servicio de calidad, me llena de orgullo. Mi cariño para ellos siempre será eterno”.

9. Eventos importantes del deporte
Uno de los sucesos que más disfruté fue cuando en la Federación Dominicana de Levantamiento de Pesas dirigí las selecciones que asistieron a los Juegos Olímpicos de Canadá, realizado en Montreal en el 1976, y también cuando tuve que encabezar la dirección de los Juegos Olímpicos de Rusia, realizado en Moscú en el 1980. Específicamente en esos eventos, me sentí con mucha alegría, pude medir mi nivel de disciplina, pude ver el resultado de mis esfuerzos previos”.

10. Cura de enfermedades
En todas estas décadas de ejercicio en la medicina, me he dado a conocer por mi método para curar decenas de enfermedades. Aunque no soy médico naturalista, tengo un enfoque de medicina ecológica. Problemas como la rinitis, sinusitis, o el asma, los curo a partir de unos medicamentos patentizados que recomiendo en unas medidas establecidas durante un mes, y si el paciente sigue fielmente mis indicaciones se curará. La medicina ecológica tiene como principal objetivo crear condiciones para una buena salud, para evitar la enfermedad o curarla, en la cual se hace mucho énfasis en la alimentación, pues se ha estudiado que con determinados alimentos se pueden tratar y hasta curar varias enfermedades”.

Luchó contra la dictadura trujillista

Formé parte de varias organizaciones de izquierda que luchaban contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Una de ellas fue el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Nunca he pertenecido a ningún partido político, lo único que perseguía en esa agrupación era apoyar la constitucionalidad, fortalecer nuestro sentido de patriotismo y defender a toda costa nuestro país. Estuve varias veces preso por luchar a favor de la Patria; en La Victoria y en La 40: ambos lugares perturbadores, pero eso nunca me detuvo, porque creía en los ideales de quienes encabezan el movimiento, sobre todo de Manolo Tavárez Justo. Incluso, era tanta la estima y admiración que le tenía que cuando él murió, no querían comentármelo, porque como me consideraban muy efusivo, temían mi reacción ante lo sucedido. También había un grupo de médicos que lucharon contra la dictadura. En esa circunstancia nunca me interesó ser cabeza, sino uno más de los mismos miembros. También, en esa época se me conoció como un admirador de los ideales de Juan Pablo Duarte, toda una eminencia, un trabajador incansable a favor del bienestar colectivo, a favor de la tierra que lo vio nacer. Aunque mi papá pensaba que, por el entusiasmo que tenía por las ideas de Duarte, podía perder la vida en los enfrentamientos, fui muy precavido. Temprano me di cuenta de que si no somos nosotros los que luchamos por lo que nos pertenece, en este caso nuestra República Dominicana, nadie lo hará, sino que por el contrario, se aprovecharán de nuestras riquezas, y de alguna forma nos explotarán. Eso hace falta estos días, ya la gente vive envuelta en sí misma, no presta atención a las reales condiciones del país.

Promesa
Le prometí que sería médico para curar a todos los niños que sufrieran como ella, porque verla y acompañarla al médico me entristecía mucho.”

Dedicación
Todo lo que era para mi madre lo hacía con el grado de emergencia que ameritaba. Se trataba de su vida y bienestar.”

Deporte
Practiqué baloncesto, gimnasia, las carreras de 400 y 800 metros, así como lanzamientos de martillo, jabalina, y de disco.”

Federación
Tras mi paso por la Federación, donde puse todo mi empeño y entrega, en 2011 la comenzó a presidir William Ozuna.”

Comprometido
“Mucha gente me considera una persona recta cuando trato temas de medicina, pero es que si un paciente veine y confía en mí, yo también trató de hacer que se compromenta para que se sane”.

Lucha
“Temprano me di cuenta de que si no somos nosotros los que luchamos por lo que nos pertenece, en este caso nuestra República Dominicana, nadie lo hará, sino que por el contrario, se aprovecharán”.

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