“Mi verdadera vocación es la docencia”

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Pérez Montás fue uno de los maestros fundadores de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).
Pérez Montás fue reconocido como Premio Nacional de Literatura Juan Pablo Duarte por su libro “La ciudad del Ozama: 500 años de historia urbana” de 1998

Eugenio Pérez Montás es una de las voces clave cuando de arquitectura, planificación urbanística y restauración monumental se habla. Sus más de seis décadas como docente en diferentes universidades y otros centros educativos dan fe de ello, además de su labor en el centro histórico de la Ciudad Colonial, Higüey, y otros espacios.

Este octogenario ingeniero-arquitecto hizo su carrera en la Universidad Santo Domingo en el 1956. Posteriormente realizó estudios de postgrado en Madrid y en la Universidad de Texas. Durante varios años escribió más de 200 artículos para el suplemento de Cultura de este periódico, motivado principalmente por María Ugarte, quien dirigía esta sección, y con quien después publicó un libro con esos textos.

1. Familia
Nací en Santo Domingo el 19 de marzo de 1933, así que próximamente cumpliré mis 86 años. Tengo dos hijas; Soraya Eugenia, que se dedica a la educación en la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), y Soledad Verónica, que es piloto profesional de helicóptero y trabaja en el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC). Son fruto de mi matrimonio con Angélica Gautier de Pérez Montás, que se dedica a cuestiones sociales en la Asociación Dominicana de la Orden de Malta. Me casé con ella en el 1963”.

2. Estudios fuera del país
Me gradué de ingeniero-arquitecto de la Universidad de Santo Domingo en el 1956, y posteriormente me fui a estudiar a España y Estados Unidos hasta el 1959. Específicamente fui a la Universidad Central de Madrid, en la Escuela Politécnica de Arquitectura, y a la Universidad de Texas. En mi memoria mantengo varios recuerdos, como cuando estaba comiendo uvas en la Plaza Mayor de Madrid, o también los días que permanecí en el Barco Auriga para llegar a mi destino. En esa ocasión, también lo abordaron conmigo otros seis estudiantes becados que se convirtieron en ilustres figuras del país; Roberto Bergés, que fue decano y rector de la UNPHU; el ingeniero Fernando Periche, que luego se convertiría en gobernador del Banco Central de la República; el doctor Hugo Mendoza, que fue director del Hospital Robert Read Cabral; el ingeniero Carlos Sánchez; y el doctor Vicente Sandoval. Ellos se convirtieron en entrañables amigos. Recuerdo que para esos tiempos estaba vigente un movimiento arquitectónico llamado Racionalismo, producto de la Revolución Industrial, donde la arquitectura se convirtió en un mecanismo que abandonó la artesanía para entrar al universo de la industria, eso lo percibí más en mi estancia en España, país que para la época se encontraba un poco convulso por la dictadura de Francisco Franco”.

3. Conoce a Kennedy y regresa a RD
En Norteamérica, estudié con una beca del Instituto Internacional de Educación, que es un organismo que todavía está vigente, y se consigue, a través del Instituto Domínico Americano. Allá tuve la oportunidad de encabezar la Asociación de Estudiantes Extranjeros, que la conformaban en esa época unas 300 personas. En un conversatorio realizado por esa organización conocí al ex presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, que para ese entonces era senador. Regresé a mi país en 1959, en un momento difícil políticamente, de lo cual yo no me daba cuenta, porque si lo hubiera sabido, me hubiera quedado un poco más o no hubiera retornado. Me encontré a varios latinos y también a dominicanos fuera del país, pero no me informaron de la situación que vivía República Dominicana”.

4. Inicia en la docencia
Una vez en mi país, me nombraron director de Planeamiento Urbano de la Liga Municipal Dominicana, era una responsabilidad ardua en la que me pude desarrollar de forma satisfactoria. En ese mismo año, 1959, me llama el maestro José Antonio Caro, que es parte de la primera generación de arquitectos, al igual que Ruiz Castillo y Guillermo González, que estudiaron además fuera del país en Francia y Bélgica. Caro, quien había sido nombrado secretario de Obras Públicas me propuso sustituirlo en la Universidad de Santo Domingo por su nueva responsabilidad. Me honró al nombrarme profesor adjunto. Me entregó la cátedra de Historia del Arte y dos cursos de Dibujo Técnico, que se daban en el segundo y tercer semestre, respectivamente, de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de entonces”.

5. Junta Nacional de Planificación
En la Liga Municipal estuve hasta el año 1962, que fue la época del Consejo de Estado, después de la muerte de Rafael Leónidas Trujillo. Para esos tiempos, nosotros creamos la Asociación Dominicana de Planificación, un grupo de profesionales, la mayoría de ingenieros y arquitectos, que les interesaba la planificación como política de Estado y como práctica normal, muy característica de los profesionales del urbanismo y, que está ligado a la planificación como instrumento de metodología. Se creó un organismo que se llamó la Junta Nacional de Planificación. Me nombran coordinador de estudios y director del Departamento de Planificación de esa Junta”.

6. Catedral de Santo Domingo
He encabezado varios proyectos de restauración monumental. Uno de los más importantes fue la Catedral Primada de América o Catedral de Santo Domingo. En la década de los 60 me tomé un año sabático para dedicarme a viajar a Europa y hacer algunos estudios. Me fui a Francia, al Museo Louvre para aprender sobre las catedrales románicas. Después de eso, tuve la oportunidad de ser conversador por un largo tiempo, alrededor de 15 años, de la Catedral Primada, así como director de la oficina de la obra de este monumento. A mí me tocó tener la Catedral lista cuando se celebró el Quinto Centenario del Descubrimiento de América, en el 1992. Fue mucho lo que se hizo, pero al final rindió sus frutos, porque por mi labor fui condecorado por Juan Pablo Sexto, como Comendador de la Orden de San Gregorio. También me condecoró el gobierno de Francia con la Orden Oficial de Letras y Artes y la Orden Oficial de Palmas Académicas”.

7. Fundación de la UNPHU
Mi verdadera vocación es la docencia. Aunque de la par van también las ganas de escribir. Mi labor en la Universidad Santo Domingo la disfruté mucho, pero tuvimos que salir de ahí. Lo que sucedió fue que un grupo de profesores fuimos acusados de seguir la derecha, así que nos vimos forzados a irnos, e iniciar una nueva universidad. De ahí sale mi papel como maestro fundador de la Universidad Pedro Henríquez Ureña, que nos enfocamos en hacerla tal y cómo queríamos; un lugar, donde existiera la educación superior que necesitaba el país. Eso fue en el 1966. Ser maestro es la profesión que te permite dar de ti aquello que más importa, después de todo: tu conocimiento y tu esencia. Poder transformar vidas y compartir eso que has aprendido es invaluable”.

8. Impulsa el ICOMOS
A parte de la universidad, también fundé el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y el Consejo Nacional de Museos, que son dos organismos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que tienen un alcance internacional y, cuyos capítulos dominicanos estuvieron guiados por mi mano durante varios años. De todos modos, sigo trabajando con ellos de cierta forma, pero es evidente que, por sus resultados, han tenido éxito propio. Creo que uno no puede hacerse eterno en las instituciones. Aunque uno las haya creado, ellas caminan solas con los otros directivos. Lo importante es que haya una generación que se ocupe de tener el conocimiento suficiente para mantener la labor para la que fue creada la entidad. El ICOMOS ha sido manejado muy bien”.

9. Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español
Otras de las cosas de las que me siento muy orgullo es de la promoción del Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español, donde fui el primer rector. Este espacio, parte de la Ciudad Colonial, es movido por la idea de que no basta con restaurar monumentos solamente, sino que debe existir, además de una infraestructura física para que una ciudad funcione, organismos responsables que le den un carácter social a la estructura, que involucren a la población en estos centros históricos. En esa misma época, en los 70, se conformó el Patronato de la Ciudad Colonial, desde el cual logramos que este legado cultural, histórico y arquitectónico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO”.

10. Reconocimiento
Cada una de las responsabilidades que he asumido, me han servido para potenciar lo que sé. Como todo, también rindieron sus frutos con distinciones como el Premio Nacional de Literatura Juan Pablo Duarte, con el texto La Ciudad del Ozama: 500 años de historia urbana; el Premio Nacional de la Crítica de Arte, el Premio Bienal 2000 y el Premio Bienal de Teoría, Historia y Crítica de Arquitectura y Urbanismo. Actualmente, me desempeño como maestro en la UNPHU, pero más que todo como conferencista”.

Escribió sobre cultura en El Caribe

“Algunas de las obras, de las cuales me siento más orgulloso son de la restauración del Museo de las Casas Reales, el Convento de Regina Angelorum, la Catedral, el Alcázar de Colón, y la remodelación urbanística de Higüey. En términos literarios, mi aporte al Suplemento de Cultura que se publicaba en El Caribe, fue uno de los que más disfruté. Fueron alrededor de 200 artículos, con los cuales también se elaboró un libro. María Ugarte me motivó a escribir sobre aquello que nos apasionaba: el Centro histórico de Santo Domingo, la arquitectura, y otros temas culturales interesantes. Recuerdo que mucha gente esperaba con ansias el suplemento para poder leer esa sección. Me hacía sentir muy orgulloso, porque sabía que aportaba de otra forma, a través de mi conocimiento. Algo importante que debo destacar del Museo de las Casas Reales, es que fui el primer director cuando se creó, en la década de los 70, justo cuando entré a colaborar a El Caribe. El libro de María Ugarte, que fue una cronista que registró todo lo que pasó en los 12 años de Joaquín Balaguer, en materia de salvaguardar la Ciudad Colonial, se publicó con mis artículos en el 1977. Aunque existen diferentes organismos que tienen que velar por el desarrollo del centro histórico, estos no están funcionando como deberían. Se están dispersando. El Gobierno toma recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para llevar a cabo programas de turismo, pero al parecer no están haciendo lo suficiente, porque evidentemente hacen falta más acciones para obtener mejores resultados, y lo más lamentable es que no se ponen de acuerdo, respecto a la forma de gastar esos recursos”.

Opinión
“Aunque existen diferentes organismos que tienen que velar por el desarrollo del centro histórico, estos no están funcionando como deberían. Se están dispersando”.

Educación
Me gradué de ingeniero-arquitecto de la Universidad de Santo Domingo en el 1956, y posteriormente me fui a estudiar a España”.

Trabajos
He encabezado varios proyectos de restauración monumental. Uno de los más importantes fue la Catedral Primada de América”.

Docencia
Ser maestro es la profesión que te permite dar de ti aquello que más importa después de todo: tu conocimiento y tu esencia”.

Obras
Algo importante que debo destacar del Museo de las Casas Reales es que fui el primer director cuando se creó, en la década de los 70”.

Labor
“Algunas de las obras de las cuales me siento más orgulloso son de la restauración del Museo de las Casas Reales, el Convento de Regina Angelorum, la Catedral, el Alcázar de Colón…”.

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